¡LA CHONTA ENCANTADA!
¿En qué consiste la experiencia?
Es una experiencia multidisciplinaria ya que el entorno natural así lo requiere.
La implementación de una finca permacultura conlleva la observación detallada y atenta del flujo de las energías: luz, agua, viento, procesos orgánicos del suelo y la materia en descomposición; para poder aprovecharlos de la manera más eficiente y sin causar grandes desequilibrios ecosistémicos que nos implicara un gasto excesivo de energía vital y recurso económico.
Para ello se realizan varias actividades que aportan al buen uso y aprovechamiento responsable de las energías a disposición
– Diseño de áreas
– Selección de cultivos idóneos para el sitio en particular. Recuperación de plantas nativas, diversificación tomando en cuenta las características de clima, msnm, humedad, geografía, estado del lugar.
– Conservación de humedales (en este caso, pantanos)
– Conservación y aprovechamiento no maderable del bosque
– Manejo de desechos, baños secos, compostaje
– Elaboración de abonos y bio insumos amigables.
– Sistemas naturales de tratamiento de aguas residuales
– Bioconstrucción
– Incidencia comunitaria a través del arte y la permacultura
– Sistemas biológicos de filtración de agua para consumo humano. Donde uno de los elementos principales es el Bio Carbón Adsorbente, el mismo que es elaborado en la finca aprovechando las ramas caídas y restos de madera o cualquier materia orgánica dura y seca, en ocasiones también se reciclan residuos de la elaboración de palos de escoba, que generalmente son incinerados al aire libre sin ninguna precaución ni control, desprendiendo cantidades de gases a la atmosfera.
¿En dónde se localiza?
En la provincia de Sucumbíos, cantón Cascales, parroquia El Dorado de Cascales, km42 vía Quito, Finca La Chonta Encantada.
¿Qué organización es la que sostiene la experiencia?
La Chonta Encantada es un proyecto familiar representado por el Colectivo Maquisapa, quienes nos hemos aliado estratégicamente con organizaciones y proyectos afines, como; La Clínica Ambiental, Amisacho Lab y la Red de Guardianes de Semillas, que han sido y son un gran soporte para estas iniciativas creando una red, que a su vez consideramos una segunda familia.
¿Cuándo empezó y como se sostiene?
El proyecto, in situ, se ha empezado a implementar desde el año 2021, en sus inicios sin un modelo definido, pero con la intención de cuidar la salud a través del entorno, fue un año de observación y búsqueda de alianzas, en el segundo año empezamos a capacitarnos y poco a poco hemos ido implementando y experimentando lo aprendido.
El proyecto se sostiene por medio de ingresos provenientes de: actividades artísticas, recreativas y educativas, fondos de procesos que apoyan este tipo iniciativas, venta de plantines frutales y forestales, diseño y elaboración de filtros biológicos y BioCarbón adsorbente, y sobre todo de producción para el autoconsumo familiar.
¿Como ha sido su proceso?
Al estar nuestro terreno dentro de una finca de familiares cercanos, el proceso ha tenido altos y bajos, ya que el manejo general de la finca grande era muy convencional y con poco cuidado del aprovechamiento de energías, el manejo de recursos y desechos. En un inicio se intentó incidir en toda la finca en general, lo que genero ciertos inconvenientes y desacuerdos, luego se decidió no descuidar la finca general, pero invertir la mayor cantidad de tiempo y esfuerzo en el espacio propio, y desde ahí avanzar el proyecto particular y apoyar en lo que se pueda y permita en el espacio más grande.
Hoy en día con más capacidades y mayor experiencia se han limado asperezas y hemos podido avanzar con mayor estabilidad.
Es un proyecto que aún está en proceso, cada vez con más forma y con más elementos que podrán ser compartidos con la comunidad cercana.
¿Por qué es importante esta experiencia?
La importancia radica en la estabilidad de un ecosistema funcional, que brinde recursos saludables en un entorno rodeado de amenazas como los monocultivos y sus grandes descargas de agrotóxicos, deforestación, minería, extracción petrolera que genera lluvias acidas y micropartículas volátiles por los mecheros. Donde el recurso agua es uno de los más afectados y con ello se afecta al entorno en general y nuestra salud que es parte del todo.
A través de la elaboración de los filtros biológicos aseguramos consumir agua saludable; y al ser sistemas que se pueden realizar de manera artesanal y comunitaria, puede ser replicable por las personas de las comunidades cercanas que reconozcan la necesidad.
Al conservar los pantanos aseguramos un almacenamiento de agua que nos brinda frescura, estabilidad a los cultivos y beneficios a muchas otras especies animales y vegetales.